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Bibliotecas de prisiones Estas bibliotecas surgieron de la mano de servicios religiosos o educativos que eran los responsables de su funcionamiento. En España, en 1940 y gracias a un proyecto de colaboración entre la antigua Dirección General de Archivos, Bibliotecas y el Patronato Central Nuestra Señora de la Merced para la Reducción de las Penas por el Trabajo, se hizo entrega de las primeras bibliotecas. A pesar de ello la población reclusa, es una población lectora. De ahí que el punto de partida para que estos servicios funcionen está, según Aurora Caballero Garrido, en asociar sus servicios a un fin primordial, la rehabilitación. Convirtiéndose en una forma de ofrecer información y asesoramiento, de acercar la sociedad al recluso y garantizar una re inserción  más sencilla. Para conseguir esto el  fondo  debe estar integrado por: * Libros de información sobre su situación futura, organismos a los que recurrir, etc. * Publicaciones periódicas que garanticen ...

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